¿Por qué no avanzas en yoga? Descubre qué te limita
Después de muchos años enseñando Ashtanga Yoga, he aprendido que una de las mayores dificultades de los practicantes no es la falta de esfuerzo, sino la falta de comprensión de lo que realmente necesita su cuerpo.
Hay algo que observo constantemente en mis clases.
Personas que llevan años practicando, que son disciplinadas, que repiten las mismas secuencias una y otra vez y que, sin embargo, siguen encontrando exactamente las mismas dificultades.
No consiguen determinadas posturas. No pueden realizar algunas transiciones. Sienten molestias recurrentes o tienen la sensación de haber llegado a un límite que no consiguen superar.
Y casi siempre buscan la solución en el mismo lugar: practicar más, estirar más, insistir más.
Pero ¿y si el problema no fuera la cantidad de práctica?
¿Y si estuvieras intentando resolver con flexibilidad algo que necesita fuerza? ¿O intentando resolver con fuerza algo que necesita coordinación?
Aquí empieza una conversación que considero fundamental para cualquier persona que practique yoga.
No todas las limitaciones se resuelven estirando
Durante muchos años, la flexibilidad ha ocupado un lugar privilegiado dentro del yoga moderno.
Una postura no sale y pensamos que necesitamos abrir más las caderas.
No llegamos a determinada posición y creemos que necesitamos estirar los isquiotibiales.
No conseguimos una transición y asumimos que nuestro cuerpo todavía no es suficientemente flexible.
Pero el movimiento humano es bastante más complejo.
Y no todas las personas necesitan desarrollar estas capacidades en la misma proporción.
Una persona puede tener suficiente movilidad para entrar en una postura, pero carecer de fuerza para sostenerla.
Otra puede tener mucha fuerza, pero no disponer del rango de movimiento necesario.
Y otra puede tener ambas capacidades y, sin embargo, no saber coordinarlas.
El mismo problema aparente puede tener causas completamente diferentes.
Por eso no tiene sentido ofrecer siempre la misma solución.
Activar un músculo no significa necesariamente fortalecerlo
Esta es otra confusión que encuentro frecuentemente en la enseñanza del yoga.
Hablamos mucho de activar.
Activar el abdomen.
Activar los glúteos.
Activar las piernas.
Activar los bandhas.
Pero activar un músculo y desarrollar su fuerza no son exactamente lo mismo.
Podemos aprender a contraer conscientemente un músculo sin que eso implique necesariamente una mejora significativa de su capacidad para producir fuerza.
Por eso considero tan importante incorporar principios de entrenamiento de fuerza a la práctica del yoga.
No se trata de convertir cada clase en un entrenamiento de gimnasio.
Se trata de comprender qué capacidades estamos desarrollando realmente y cuáles estamos dejando de lado.
La movilidad tampoco es solamente una cuestión de elasticidad
Otro concepto que merece una explicación más profunda es la movilidad.
No basta con conseguir que una articulación alcance determinada posición.
También necesitamos poder controlar el movimiento y producir fuerza dentro de los rangos que utilizamos.
Por ejemplo, podemos conseguir una apertura de cadera considerable mediante ayuda externa y, sin embargo, no ser capaces de reproducir o controlar esa posición de manera activa.
Esto es especialmente relevante en Ashtanga Yoga, donde las posturas no existen de manera aislada.
Tenemos que entrar, permanecer y salir de ellas.
Y muchas veces debemos hacerlo mientras coordinamos respiración, movimiento y transferencia del peso corporal.
Por eso, cuando enseño, me interesa cada vez más observar cómo llega una persona a una postura, cómo permanece en ella y cómo sale, en lugar de valorar únicamente la forma final.
El problema de repetir sin comprender
La repetición es una de las grandes herramientas del Ashtanga Yoga.
Y también puede convertirse en una de sus mayores trampas.
Repetir permite aprender, desarrollar habilidades y reconocer cambios sutiles.
Pero repetir un movimiento de manera inadecuada no garantiza que mejoremos.
Podemos pasar años reforzando estrategias que no nos ayudan.
Una compensación puede permitirnos completar una postura sin resolver la limitación que existe detrás.
Y cuando aumenta la dificultad, esa estrategia puede dejar de funcionar.
Por eso siempre insisto en algo:
No se trata de cambiar constantemente de ejercicios.
Se trata de comprender qué estamos intentando desarrollar con cada uno.
No todas las personas necesitan la misma práctica
Dos alumnos pueden tener dificultades con exactamente la misma postura.
Uno necesita mejorar su movilidad.
Otro necesita desarrollar fuerza.
Otro necesita aprender a coordinar el movimiento.
Y otro quizá necesita reducir temporalmente la intensidad porque está acumulando demasiada fatiga.
Si ofrecemos a todos la misma solución, estamos ignorando una parte fundamental de la enseñanza.
La individualización no significa que cada persona necesite una secuencia completamente diferente.
Significa que el profesor debe ser capaz de reconocer las diferencias y adaptar la enseñanza cuando sea necesario.
Esta es una de las razones por las que sigo considerando el formato Mysore tan valioso.
Cuando está bien enseñado, permite observar a cada alumno dentro de una estructura estable y trabajar sobre sus necesidades concretas.
El yoga no tiene que resolverlo todo
Este ha sido también uno de los aprendizajes más importantes de mi propia experiencia.
Durante años intenté encontrar dentro del yoga soluciones para prácticamente todas mis necesidades físicas.
Hasta que comprendí que algunas capacidades podían desarrollarse mejor utilizando otras herramientas.
En mi caso, el entrenamiento de fuerza y las kettlebells cambiaron profundamente mi manera de practicar y enseñar.
No porque el yoga fuera insuficiente como tradición.
Sino porque una práctica de āsana, por completa que nos parezca, no necesariamente proporciona todos los estímulos físicos que una persona necesita.
El entrenamiento de fuerza permite trabajar con cargas externas, ajustar la resistencia y desarrollar capacidades específicas mediante una progresión medible.
La fisioterapia, por su parte, puede aportar una evaluación clínica y herramientas de rehabilitación cuando existen lesiones o problemas que requieren atención profesional.
Son disciplinas diferentes.
Y precisamente por eso pueden complementarse.
¿Qué puede aportar la fisioterapia al Ashtanga Yoga?
Muchísimo, siempre que comprendamos el papel de cada disciplina.
La fisioterapia aporta conocimientos sobre anatomía funcional, movimiento, dolor, lesiones y procesos de recuperación.
Estos conocimientos pueden ayudarnos a cuestionar algunas ideas demasiado simplificadas sobre la práctica.
Por ejemplo:
- Que una postura tiene una única alineación correcta para todos los cuerpos.
- Que toda limitación se resuelve practicando más.
- Que sentir dolor significa necesariamente estar avanzando.
- Que una persona flexible tiene automáticamente buena movilidad y estabilidad.
- Que una secuencia tradicional no necesita adaptaciones.
No se trata de medicalizar el yoga ni de convertir a los profesores en fisioterapeutas.
Se trata de enseñar con mayor conocimiento y reconocer cuándo una dificultad necesita otro tipo de atención.
La verdadera evolución de la práctica
Con los años, mi interés ha cambiado.
Me interesa menos cuántas posturas consigue realizar una persona.
Me interesa más cómo utiliza su cuerpo.
Cómo produce fuerza.
Cómo distribuye el esfuerzo.
Cómo respira cuando aumenta la dificultad.
Cómo reconoce sus limitaciones.
Y, sobre todo, si comprende lo suficiente como para desarrollar una práctica sostenible.
Porque hacer una postura avanzada puede ser una habilidad extraordinaria.
Pero comprender tu cuerpo es una habilidad que puedes utilizar durante toda tu vida.
Y para mí esa es una de las grandes responsabilidades de quien enseña yoga.
No limitarse a mostrar movimientos.
Sino ayudar a las personas a comprender qué están haciendo, por qué lo hacen y cuándo necesitan hacer algo diferente.
Ashtanga Yoga y Fisioterapia · Valencia
El 14 de noviembre compartiré un encuentro de Ashtanga Yoga y Fisioterapia junto al fisioterapeuta José Baixauli.
Una oportunidad para explorar la práctica desde dos perspectivas complementarias: la experiencia del yoga y los conocimientos de la fisioterapia.
Si llevas tiempo practicando, enseñas yoga o simplemente quieres comprender mejor tu cuerpo, te invito a participar.
Cosmin Yogi
The Strong Yogi Method — Fuerza, movimiento, respiración y libertad.