Tuve mi primer contacto con el Yoga siendo niño, cuando un médico me “recetó” un libro prohibido en un régimen donde cualquier actividad espiritual era ilegal. Me habían diagnosticado síntomas de asma y, al comenzar a practicar por mi cuenta Saludos al Sol, asanas y pranayama, descubrí una alternativa a la medicina convencional y, al mismo tiempo, un mundo fascinante lleno de misterio, disciplina y transformación.
Casi veinte años después retomé esta poderosa experiencia, guiado por quien ha sido mi mentora espiritual de toda la vida, Umadevi (Liuba Mark). Volví a practicar Yoga a diario, redescubriendo el camino del buscador en una sociedad que parecía olvidar cada vez más su dimensión interior. Aquella decisión me llevó a cambiar por completo mi estilo de vida, mudarme a otro país y dedicar mi vida a comprender el ser humano y el verdadero propósito del Yoga.
Durante mi primer viaje a la India tuve la oportunidad de conocer a Bhooma Chaitanya, un monje hindú con quien estudié Hatha Yoga clásico a través de las enseñanzas de textos como los Yoga Sutras, la Shiva Samhita, la Gheranda Samhita y la Hatha Yoga Pradipika. Más adelante desarrollé una profunda fascinación por el Ashtanga Vinyasa Yoga de Pattabhi Jois, iniciando un camino de estudio y práctica que terminaría definiendo gran parte de mi trabajo. Poco después conocí a quien sigue siendo mi maestro y mentor en Ashtanga Yoga: Manju Jois, hijo de Sri K. Pattabhi Jois y primer profesor formado directamente por él. Tras años de práctica y aprendizaje, en 2017 recibí su autorización y bendición para enseñar Ashtanga Yoga siguiendo la tradición.
Sin embargo, mi búsqueda nunca terminó ahí. Siempre he sentido que un buen profesor no solo debe transmitir una tradición, sino comprender profundamente a las personas que tiene delante. Por eso continué ampliando mi formación más allá del Yoga. Me certifiqué como facilitador en Internal Family Systems (IFS), un modelo terapéutico que me permite comprender mejor el trauma, los mecanismos de protección y el condicionamiento humano, integrando este conocimiento para acompañar a mis alumnos de una forma más completa, segura y respetuosa.
En enero de 2025 inicié también un camino que transformó profundamente mi manera de entender el cuerpo: el entrenamiento de fuerza con kettlebells y powerlifting. Lo hice por una razón muy personal: superar un dolor lumbar que durante años me acompañó y construir el cuerpo fuerte que, mirando atrás, debería haber empezado a desarrollar mucho antes. Descubrí que la fuerza no es lo contrario del Yoga; es uno de sus pilares olvidados. En 2026 participé en mi primera competición de powerlifting y en mi primera certificación oficial en kettlebells con StrongFirst, considerada la organización de referencia mundial en entrenamiento de fuerza y con kettlebells.
Toda esta experiencia dio lugar al desarrollo del Strong Yogi Method, una metodología que une la sabiduría del Yoga tradicional con la ciencia moderna del movimiento y el entrenamiento de fuerza. Su objetivo es ayudar a las personas a construir un cuerpo resistente, una respiración estable, una mente resiliente y una práctica sostenible durante toda la vida. No se trata de añadir más técnicas, sino de integrar lo esencial para que el Yoga vuelva a ser una herramienta de libertad, salud y equilibrio en el mundo moderno.
Como yogui no tradicional en un entorno no tradicional, dedico gran parte de mi trabajo a traducir la esencia del Yoga a las necesidades reales de las personas de hoy. Hace años nació Cosmin Yogi, un proyecto online a través del cual comparto gratuitamente prácticas, reflexiones y herramientas con miles de alumnos de diferentes países.
Paralelamente tuve el privilegio de enseñar Yoga durante más de un año en la prisión de Picassent, una de las experiencias más transformadoras de mi vida profesional, gracias a la doctora Pilar Luna, con quien posteriormente comencé a colaborar también en la Formación Anual de Ashtanga Yoga en Valencia.
Después de más de quince años enseñando Yoga cada día, he impartido cientos de clases, retiros, formaciones y programas internacionales. Mi misión sigue siendo la misma que el primer día: ayudar a las personas a desarrollar un cuerpo fuerte, una mente clara y una vida más libre. Porque, después de todos estos años de práctica, estoy convencido de que el verdadero Yoga no consiste en hacer posturas extraordinarias, sino en convertirse en un ser humano extraordinariamente estable, consciente y plenamente vivo.